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Formación

  • Position Paper
  • "Hacia un nuevo IED"
  • Número 01 - 8 de junio de 2018
Comitato Scientifico
  • Comitato Scientifico

La formación, en su sentido más amplio, es hoy uno de los sistemas que se han visto más afectados por los cambios de nuestra época. La reflexión sobre los sistemas educativos es hoy una constante que atraviesa la actualidad global. De tal modo, la necesidad y urgencia por interpretar la complejidad ha llevado a diferentes instituciones internacionales dedicadas a la formación a explorar los posibles escenarios del futuro.

A lo largo de sus 50 años el IED ha sido un actor protagonista en los campos de la formación y el Design. En este tiempo, el IED ha sabido construir un espacio propio con unos modos de hacer y de pensar que le han valido el reconocimiento internacional. Ciertamente, el IED nació motivado por una profunda vocación de modernidad, de innovación, de mirar al futuro… haciendo partícipes a miles de personas que encontraron en el proyecto inicial y en su posterior desarrollo un espacio donde dar vida a las ideas, un espacio donde el Design podía en verdad construir todos nuestros sueños.

Hoy el IED es un Network internacional de formación en diseño capaz de generar una cultura de la innovación que le permita afrontar nuevos desafíos y asumir nuevos objetivos estratégicos, afrontando así el reto de construir un espacio de formación e investigación donde se proyecten los nuevos modos de vida, a saber, aquellas condiciones estructurales que configuran el modo en que podemos habitar y participar de nuestras ciudades y sociedades.

Nuestro mundo se muestra como un paisaje infinito de información, donde no existen herramientas únicas de interpretación. Los modelos formativos heredados han quedado obsoletos anunciando el fin de la transmisión del conocimiento como el pilar sobre el que giraban los procesos de enseñanza y aprendizaje. Hoy la formación señala un horizonte de interacciones donde emergen nuevas competencias referidas a la capacidad de orientarse en la complejidad, a la capacidad de saber interpretar de manera crítica el nuevo mapa de relaciones sociales, culturales y económicas, identificando espacios de transformación e innovación.

Este paisaje infinito de información necesita nuevas herramientas del conocimiento, nuevas metodologías que nos permitan comprender este mundo de datos y flujos como una inteligencia colectiva y no como una torre de babel donde todo queda solapado, oculto y olvidado. En esta dirección habría que señalar también el nuevo rol del Design en este mundo global, complejo y fuertemente atravesado por el desarrollo tecnológico. El Design ya no es de manera exclusiva un área profesional específica, sino que se erige hoy como un proceso que recorre nuestras vidas transformándolas. Hoy el Design se anuncia como un lenguaje universal, creativo, visual, capaz de decodificar la complejidad y de generar nuevas interacciones con otras disciplinas.

El IED tiene ante sí el reto de construir un espacio que permita la exploración de estas posibilidades que hoy ofrece la formación y el Design. Exploración que debe estar guiada por un proceso de innovación y dirigida hacia la construcción de un espacio de investigación y formación donde el Design interaccione con otras disciplinas.

Para ello, es necesario repensar aquellos modelos y métodos que el IED ha ido articulando y conformando a lo largo de sus 50 años. Es necesario avanzar hacia un modelo dialógico centrado en el estudiante, donde su curiosidad, pasión y talento puedan funcionar como herramientas del conocimiento y como motores de su aprendizaje. Este modelo dialógico debe ser garante de una formación innovadora donde las empresas, los profesionales, los docentes y los alumnos puedan trabajar y aprender juntos, construyendo un espacio de aprendizaje y de producción del conocimiento marcado por las ideas de experimentación e hibridación.

De tal modo, la escuela puede y debe ser entendida como un laboratorio, como un espacio donde se comparten preguntas, procesos y herramientas. Un espacio donde se aprende por proyectos, haciendo, a partir de la creatividad y el pensamiento crítico, con ritmos de aprendizaje personalizados, dialogando con otras disciplinas, produciendo conocimiento… Estas ideas deberían insertarse en la estructura de Network hacia una educación en red, colaborativa y participativa.

A partir de un modelo pedagógico atento las nuevas complejidades de nuestro tiempo el IED puede iniciar procesos innovadores en la formación en Design. Estos procesos deberían abrir progresivamente el campo de acción del Design hacia otras disciplinas, ofreciendo su propio lenguaje como una herramienta de innovación capaz de generar nuevas interacciones con el conocimiento. Así, el Design puede dialogar con la Salud, la Alimentación, el Medio Ambiente, la Tecnología, el Business… generando nuevas competencias y proyectando las profesiones del futuro.

La formación en Design, comprendido como una herramienta de transformación social, cultural y económica, está llamada hoy a generar y liderar los grandes cambios de nuestra época. El IED tiene ante sí el desafío y la oportunidad de participar de manera activa en estas transformaciones, formando a proyectistas con la mente abierta, con sentido del reto, flexibles, optimistas, creativos… capaces de señalar y proyectar los nuevos modos de vida.

 

La escuela puede y debe ser entendida como un laboratorio, como un espacio donde se comparten preguntas, procesos y herramientas. Un espacio donde se aprende por proyectos, haciendo, a partir de la creatividad y el pensamiento crítico, con ritmos de aprendizaje personalizados, dialogando con otras disciplinas,produciendo conocimiento